jueves, 5 de marzo de 2009

MI VIEJO DICCIONARIO


No sé qué hubiera sido de mí sin mi viejo diccionario. No es broma. Llevamos juntos más de diez años y juntos hemos escrito tantas cosas... ¡Mi querido diccionario de segunda mano!
Siempre digo que cada uno de mis libros tiene una historia detrás. Las recuerdo casi todas (tengo una gran memoria no pocos libros je je). En otra etapa de mi vida yo no tenía libros. Muy pocos, casi ninguno. En casa de mis padres nunca se ha leído (ironías de la vida: va y les sale una hija escritora) y, por lo tanto, no se compraban libros. Este pequeño Espasa que te regalaba un banco al hacer una imposición en efectivo de no sé cuánto dinero llegó a mis manos como parte de una herencia.
Mientras los demás herederos se peleaban por el coche, los muebles o cualquier cosa de más valor yo pedí que me guardaran algún libro para tener un recuerdo de mi tío que acababa de partir. Dicho sea de paso, mis parientes no es que sean muy letrados así es que no les importó un rábano quién se quedaba con el pobre diccionario. La maravillosa enciclopedia de arte ya fue otro cantar.
Nuestra relación ha sido maravillosa y muy fructífera. Una de mis grandes manías a la hora de escribir es no repetir palabras, buscar sinónimos y todo eso. Pues bien, en ese sentido mi pequeño Espasa me ha dado muchas alegrías. Además, como que es lo que se dice enciclopédico (y lo digo con cariño aunque suene tan mal) también me ha proporcionado en muchas ocasiones la documentación que me ha servido de punto de partida o referencia para algunos relatos. En fin, ¿que más se le puede pedir a un diccionario?
No sé si se puede apreciar en la foto pero el pobre está muy deteriorado. Ahora, además, tengo un estupendo María Moliner casi por estrenar. De todas maneras, mi viejo diccionario siempre estará a mi lado. Todo escritor que se precie tiene que formar simbiosis con un diccionario. El resultado es siempre una bonita historia de amor y letras.

4 comentarios:

Cecilia dijo...

Comparto tu amor por los diccionarios, yo soy profesora de inglès, asique te imaginaràs que me son imprescindibles. Un abrazo.

PS Còmo estuvo la presentaciòn de tu libro?

Ángelos dijo...

Comparto AMPLIAMENTE tu idea... Amo los sinónimos tanto como odio las repeticiones de palabras... ¡hay tantas que pueden usarse para que el texto quede mucho mas enriquecido...!

Brujita, te sigo... quizás no diariamente, pero trato de leerte lo más posible.

Abrazos de Ángelos escritor... a su Luna tan bonita, y por supuesto a usted.

¡Se me cuida eh! Nada de salir de aquelarre por ahi... :)

Mjesus dijo...

Tengo un diccionario más o menos similar, te diré, que de toda la enciclopedi que constaba de doce volúmenes, el único que se libró de las aguas fue el de antónimos y sinónimos, (ya sabes de la dichosa riada). Como siempre lo tenía a mano, estaba en alto y el agua no le llegó al cuello (por decirlo de alguna manera)
Creo que para nosotros, los escritores, un diccionario es primordial (¿has visto? Me he incluido en eso de “nosotros los escritores”) Es fantástico, me gusta.
Te mando un beso.

La Bruja dijo...

Pues sí, mis queridos Cecilia, Ángelos y Maria Jesús, los diccionarios son parte del oficio de escritor y nos acompañan en nuestro paseo por las letras. Gracias a todos por leerme, me hacéis sentir bien. Descuida Ángelos que no me iré de Aquelarre, una ya no está pa esos trotes je je je. Besos de esta Bruja que os quiere. Smuaccccs