martes, 13 de marzo de 2018

ESA SENSACIÓN INCOMPARABLE...

Por fin el pasado jueves llegaron a casa mis ejemplares de El domador de Lagartijas. El proceso de creación/elaboración de un libro es largo y los tiempos muertos se suceden. El libro nace de la nada: documentación, imaginación, tiempo y muchas horas de trabajo. Escribir. Reescribir. Volver a reescribir hasta que crees que ya no puedes seguir dándole más vueltas o nunca lo verás acabado. En el caso del domador pasaron un par de años hasta que me decidí a registrar su propiedad intelectual y darlo a leer a alguna editorial. Un rechazo, un concurso que no gané y, finalmente, una editorial interesada.
Firmamos contrato. Ahí vuelve a empezar otro largo proceso de corregir galeradas, leer y releer para que todo esté perfecto. Las fotos, la sinopsis, una biografía actualizada... Te pasan la maqueta y ya empiezas a hiperventilar. Hablas con tu editora de cómo te imaginas la portada y ella habla con el ilustrador. Entras en pánico porque te da miedo que no sepa interpretar lo que quieres pero lloras de felicidad cuando finalmente ves el resultado. Luego te llega la contra que aún es más bonita.
Y llega el día en el que todo está listo y esperas a que entre en imprenta. Y entra. Y tú mueres de ganas de verlo. Y llegan las primeras fotos de la criatura. Y esos días hasta que está en tus manos que se hacen interminables... Pero nada dura eternamente, ni siquiera los tiempos de espera. Por fin en mis manos. Esa sensación incomparable del trabajo recompensado, del sueño hecho realidad, de la culminación de un proyecto. Aunque en realidad ahora empieza lo bueno. En menos y nada comenzamos con las presentaciones y la promoción. Ahora el libro ya es de los lectores.

miércoles, 21 de febrero de 2018

EL DOMADOR DE LAGARTIJAS YA TIENE ROSTRO

Esta es la maravillosa portada que ha hecho Kike Alapont para mi novela, El domador de lagartijas. La contraportada también es preciosa y yo no puedo ser más feliz. Estamos en plena cuenta atrás para que el libro sea una realidad, puliendo los últimos detalles para que a principios de febrero llegue a las librerías. Me encanta volver a vivir estos momentos.

lunes, 5 de febrero de 2018

EN PLENA CUENTA ATRÁS

A vueltas con las galeradas, porque por más que uno mire y remire, lea y relea casi siempre se escapa algo. Es emocionante tener la maqueta de El domador de lagartijas en la pantalla del ordenador, con sus dedicatorias y sus agradecimientos... Y eso que odio tener que revisar las galeradas y que hoy tengo un dolor de cabeza espantoso y que empiezo a hiperventilar por los nervios y las ganas.
Ya queda menos y nada. En unos días tendremos la portada y el domador irá a imprenta para convertirse en una realidad en 3-D. A partir de entonces empezará lo bueno. Ay, qué nervios.

sábado, 30 de diciembre de 2017

EL DOMADOR DE LAGARTIJAS LLEGARÁ EN 2018

Finalmente "El domador de lagartijas" no ha podido materializarse este 2017 pero será una realidad en 2018. No sé si me he hecho mayor o qué, pero ya no me puede la impaciencia y he aprendido a llevar mucho mejor los tiempos muertos del mundillo literario. El libro está maquetado y a punto, apenas quedan unos detalles, podría haber estado para la fecha pero motivos de fuerza mayor ajenos a mí han forzado la decisión de atrasarlo hasta febrero del año que viene. 
Estos días, no sé muy bien por qué, me ha empezado a entrar el gusanillo de la emoción. Tengo unas ganas inmensas de ver la portada, de tener un ejemplar entre las manos, de recibir las primeras opiniones... Todo llega y pasa mucho más rápido de lo que sería deseable. Mientras tanto, me pongo con un nuevo proyecto que comencé a documentar en mayo de 2016 y que quedó en eso, en un montón de información a la que hay que dar forma. 
Se acaba el año y toca hacer balance. En 2017 he firmado mi tercer contrato literario justo cuando pensaba tirar la toalla, justo cuando las fuerzas me flaqueaban tando que ya no tenía ni siquiera ganas de seguir escribiendo. Aún así, después de una década sigo en el mundillo literario, sigo haciendo cosas y vuelvo a recuperar las ganas. Gracias, 2017. Ojalá seas bueno conmigo, 2018.

domingo, 29 de octubre de 2017

Dicen que quien la sigue la consigue

Pues parece que algo de cierto tienen los refranes, al fin y al cabo vienen de la sapiencia popular. Lo de que la perseverancia funciona es cierto. El ocho de enero de 2014 comencé el proceso de documentación y escritura de El domador de lagartijas y en agosto del mismo año di por finalizada la primera escritura. Después se quedó en un cajón hasta que en abril de 2016 la llevé al Registro de la Propiedad Intelectual. La envié a una editorial que al principio se interesó mucho pero luego quería una novela a la medida. Después hablé con una editora, le envié una sinopsis y me dijo que le interesaba, que se la enviara después de la campaña de Navidad.
El nueve de enero de 2017, puntual como un perrete que sabe la hora de salir a la calle, se la envié. Pero llegó septiembre y no me había dicho nada, así que le comenté que iba a ponerla en movimiento, que ya no podía esperar más. Un par de semanas después esa editora me escribía para decirme que le interesaba mucho y que, si aún estaba disponible, quería que habláramos. Dicho y hecho: El domador de lagartijas ya tiene editorial y, si los hados nos son propicios, para Navidad verá la luz. Seguiremos informando.

jueves, 30 de marzo de 2017

Todo lo que ya no íbamos a necesitar


Parece que no haya pasado el tiempo pero ya hace dos años que Maite Núñez publicó su primer libro, Cosas que decidir mientras se hace la cena. Apenas veinticuatro meses después de su opera prima llega Todo lo que ya no íbamos a necesitar, un estupendo libro de relatos que sólo viene a confirmar lo que ya se vislumbraba en su debut, que es una autora como la copa de un pino, una voz potente y con entidad dentro del panorama del cuento de nuestro país.Todo esto para contaros que presentamos este segundo libro el viernes 31 de marzo en Rubí, en el Racó del Llibre a las 19:30 de la tarde. ¡No os lo perdáis!

jueves, 5 de enero de 2017

BYE BYE 2016

2016 ha sido un año extraño, de transición. He dejado atrás un montón de penas y me he lamido las heridas, poco más. A nivel literario un premio, una negativa editorial, algunos proyectos en ciernes y el haber recuperado las ganas de escribir. Sigo adelante, que no es poco, porque voy viendo como muchos otros se van quedando en el camino por falta de ganas, cansancio, decepciones... Pero una es lo que es y cuesta renunciar a lo que somos.
Empiezo el 2017 con ganas y proyectos, pero sin demasiadas esperanzas. Una cosa no quita la otra y hay que ser realista. Pero seguiré escribiendo, más que nada porque no sé hacer otra cosa. Jamás he tenido pretensiones pero sí soñaba con que algún día conseguiría hacer realidad algunos sueños. La cosa es complicada, el sector editorial vive su propia crisis dentro de la crisis global y es difícil conseguir publicar en condiciones. Por otro lado la mayoría de editoriales tienen cerrado el recibo de originales hasta nueva orden y eso aún es más descorazonador. Pero no tengo prisa.
De 2016 destacar la llegada a mi vida de cierto personajillo peludo que me ha ayudado a superar el mal momento. Se llama Momo y le tiraron a un contenedor de basura dentro de una bolsa de plástico con sus tres hermanos. Alguien oyó sus gritos de socorro, tres sobrevivieron. Se llama Momo y es un gato muy literario. Este ha sido, definitivamente, mi año del gato.