lunes, 9 de febrero de 2009

EGIPTO BIEN VALE UN PAR DE NOVELAS

Pues sí, soy de lo que no hay. Cuando apenas llevo escritas unas líneas de mi novela sobre el Antiguo Egipto, que la puñetera no quiere arrancar ni a la de tres, mi mente casquivana y difusa ya empieza a tener ideas para una segunda novela que sería la secuela de ésta y que transcurriría en la época actual.
Ojalá fuera tan fácil, ¿verdad? El tiempo pasa y por mis manos pasa también un montón de material sobre el tema. Tengo esperándome unos cuantos documentales. Leo novelas, ensayos... Voy a acabar sabiendo más de esto que Zahi Zawass (bueno, tampoco hay que blasfemar).
En el aire dos posibilidades (iba a hablar de ello pero prefiero no hacerlo para no gafarlo) y la puesta de largo de "El susurro de los árboles" a la vuelta de la esquina. Como siempre, deambulando por esta carrera de fondo que es ser escritora. Con la necesidad de que suceda algo para sentir que todo este trabajo de trastienda no es en vano.
En fin, que será mejor centrarse en esas dos novela y seguir escribiendo. También tendré que revisar muchas de las cosas que escribí en otro tiempo y que, tal vez, puedan ver la luz en algún momento. Y es que es verdad que uno es escritor escribiendo, pero ¿de qué sirve todo ese material guardado en un cajón si nadie puede leerlo? Qué queréis que os diga. Cuando uno es inédito en publicaciones o en concursos suele pensar que lo importante no es publicar o ganar, aunque todos lo decimos con la boca pequeña, yo al menos lo confieso. Pero, que tire la primera piedra aquel de vosotros que no desee ver sus historias publicadas o reconocidas de alguna manera.
Suerte que tenemos los blogs, ¿verdad? Esta es una buena manera de sentirse escritor y de someter nuestro trabajo al juicio de los demás. Pero cambiaría mis blogs por poder publicar otra novela, por sentir la maravillosa sensanción de tenerla en las manos en forma de libro, por oír una voz al otro lado del teléfono diciéndome que he resultado ganadora de un concurso... La verdad es que todo es hermoso, también leer vuestros comentarios en el blog y saber que me estáis leyendo.
Bueno, que me he ido por peteneras. Que Egipto está ahí esperándome. Que pronto tendré toda la trama construída en la cabeza para poderla plasmar en el teclado. Que amenazo con una secuela. Y que ahora me voy a dormir que son casi las dos de la mañana.

4 comentarios:

El Guille dijo...

Es verdad, María; a todos los que escribimos nos gusta ver la obra en unas páginas entre tapas. Es más, quiero ser nobel de literatura, ja; sin embargo, insisto en lo que hablamos ya: no me pone ansioso publicar, me hace muy bien terminar de escribir una novela, leerla, corregirla (como acabo de terminar anoche con la última) y encontrarla "mía", mi voz, yo. Del oficio de escritor, lo que más disfruto es escribir... hay momentos en los cuales llego a sentirme como en una especie de nirvana. Pero antes que escritor soy lector y con la lectura también alcanzo algunas veces la felicidad; sobre todo cuando encuentro "esas" páginas necesarias, que también eran parte de mí desde antes incluso de haberlo sabido: me pasó con Cortázar (sobre todo), me pasó con Borges, con Faulkner, con Camus, con Salinger, ahora último con Bolaño... Y mi ambición, mi verdadera ambición, es lograr alguna página, aunque sea una sola, una solita de "esas". Beso grande.
PD: Ruego a Isis que se libere tu mano sobre el teclado, así sea ;)

Mjesus dijo...

Las cosas no hay que forzarlas, despeja la mente, piensa, pero sin presionar, y verás como la novela sale sola. Estoy segura que en cuanto arranques, tu novela se convertirá en una saga como Harry Potter(por poner un ejemplo).
La hija del escriba 1, 2, 3...........
Un beso

Mjesus dijo...

Las cosas no hay que forzarlas, despeja la mente, piensa, pero sin presionar, y verás como la novela sale sola. Estoy segura que en cuanto arranques, tu novela se convertirá en una saga como Harry Potter(por poner un ejemplo).
La hija del escriba 1, 2, 3...........
Un beso

El Guille dijo...

Prrrrr. eso es envidia... no le des bola y seguí metiéndole duro y parejo en tu rincón de brrrdemberemburgo.