martes, 11 de octubre de 2011

APRENDIENDO A ESCRIBIR


Os contaré un secreto. Nunca en mi vida, en mis muchos años de estudiante, ni en el colegio, ni en el instituto, ni en la universidad, ni en la Escuela Oficial de idiomas... nunca me había sentado en la primera fila de ninguna clase. Pero desde que empecé el taller literario que imparte Mercedes Abad me siento la primera y más adelante no porque sería sentarme en su mesa. Qué gran profesora es. Qué entusiasmo. Y qué caña nos da. Dos clases llevo ya y estoy disfrutando muchísimo. Teoría, ejercicios prácticos y análisis de textos, lecturas recomendadas, complicidad, risas, puesta en común de los textos... Qué pena me va a dar que se acabe.
Todo lo demás viento en popa a toda tecla. Ya queda menos de medio año para que El Café de la Luna sea una realidad. En un par de semanas me pongo al lío. Seguimos avanzando con ilusión que es lo que cuenta. Me voy a trabajar un rato.

4 comentarios:

Víctor Morata Cortado dijo...

¡Qué bien, Bruji! Me alegro de que hayas dado con una buena profesora para limar tu literatura y darnos lo mejor de ti en tus próximas obras. Y por supuesto, también me alegro de que lo disfrutes, ¡no todo va a ser beneficio para nosotros! jejeje. Bueno, besos y un fuerte abrazo.

Enric Grangel Llop dijo...

Este es el modelo de maquina con el que aprendi a escribir alla por los años 60, luego pase a la Lexicon 80, para mi, la mejor maquina manual de escribir.
Me alegro de tu goce en las clases del taller literario.

La Bruja "Escritidora" dijo...

Víctor, guapetón, el taller es una maravilla, es el primero en el que participio y te aseguro que si puedo haré alguno más. He empezado la casa por el tejado y siempre tengo la sensanción de que no sé suficiente, no sé si te pasa a ti. Pero sobre todo es aprender algo que te gusta, hacer un taller en el que lo importante es leer y escribir... una maravilla. Mil besos.

La Bruja "Escritidora" dijo...

Enric, yo tenía una Olivetti Lettera 25 de mi hermana pero aprender, lo que se dice aprender no aprendí nunca, mi madre siempre me reñía porque escribía sólo con dos dedos. Ahora uso muchos más pero mecanógrafa no soy jejeje. Un besote enorme.