Agradezco al jurado del XIII Premio de Relato Breve "Paraulas d'Adriana" que haya decidido por unanimidad que mi relato "Basura" merecía ganar este premio.
Quiero dedicárselo a mi hija Lluna, el principio de todas las historias. A Robert, mi pareja, por ser compañero de vida y de esta loca aventura de escribir. A Mari Carmen Castillo, mi amiga. Existe la leyenda de que las mujeres somos malas con las mujeres pero yo soy de las que piensa que en el día a día sin el compañerismo y la solidaridad de otras mujeres, que no son de nuestra familia sino compañeras y amigas, sería muy difícil conciliar la vida familiar y la profesional y en ocasiones incluso la familiar. Mari es esa persona en mi vida.
El relato ganador, "Basura", se inspiró en una noticia real que apareció en la prensa hace un tiempo.Un cuidadano chino había encontrado un bebé recién nacido en un basurero, era una niña. No era la primera que encontraba, sino la número ¡¡veintiuno!! China es un país en el que debido a la superpoblación se aplica la ley de antinatalidad del hijo único. Las parejas prefieren tener varones a niñas porque ellos dan "prestigio" a la familia, porque garantizan la continuidad del apellido, porque se harán cargo de los padres... Así es que si en el momento de hacer una ecografía se ve que lo que viene al mundo es una niña, no es extraño que las mujeres decidan abortar por ese simple hecho. Una vez han nacido se les niegan los cuidados e incluso la alimentación para que mueran de enfermedades o de hambre, o se las abandona a su suerte para que mueran. De eso trata este relato, de personas que son tratadas como basura por el hecho de ser mujeres.
Y volviendo al premio. Todos los premios son importantes, todos nos aportan algo, reconocimiento a nuestro trabajo y una dosis de moral importante: no lo estamos haciendo tan mal. Son como los hijos, los queremos a todos por igual, pero también como los hijos hay algunos que son algo especiales para nosotros. El premio "Paraules d'Adriana" es especial para mí por varios motivos. Viví durante quince años en la cuidad de Sant Adrià de Besòs y aun conservo allí muchos afectos. Este es uno de los primeros premios a los que me presenté cuando empecé a participar en concursos. Una vez concursé con el relato "Los ojos de Miguel" que no ganó pero que se convirtió en una novela que ganó el YoEscribo.com de Novela en el año 2008, El susurro de los árboles. Además, este es un premio que otorga una organización al servicio de las mujeres y que se convoca con motivo de los actos de conmemoración del 8 de marzo en la ciudad.
El 8 de marzo es un día para reivindicar todo lo que aun nos queda por conseguir a las mujeres en materia de igualdad, para poner el foco sobre los abusos e injusticias que sufrimos las mujeres en todo el mundo: ablación, ácido para desfigurar rostros por venganzas familiares, violaciones masivas como arma de guerra, burkas, prohibiciones, sometimiento... Porque en cualquier lugar del mundo donde haya un conflicto, donde se viva una dictadura o donde se vulneren los derechos de las personas, las mujeres estaremos siempre peor.
Y para acabar, un mensaje al patriarcado en general y en paticular al ministro Gallardón, esa máquina de hacer feministas, que se empeña en mandar hasta en algo tan íntimo como nuestro útero: NOSOTRAS PARIMOS, NOSOTRAS DECIDIMOS.
martes, 11 de marzo de 2014
viernes, 21 de febrero de 2014
GOOD NEWS!
Hoy he recibido una llamada que me ha puesto las pilas: estoy entre las finalistas del XIII Concurso de Relatos Breves de Mujeres “Paraules d’Adriana”
organizado por la Concejalia de Políticas de Igualdad del Ayuntamiento
de Sant Adrià de Besòs. Quedar finalista de un concurso siempre hace ilusión, pero esta vez hay diversos motivos que hacen que sea bastante especial para mí. Viví quince años en Sant Adrià de Besòs. Llegué al municipio con diez años así que estudié desde quinto de EGB y hasta el instituto allí, pasando también mis años universitarios a caballo con Bellaterra. No es la primera vez que participo en el certamen. Creo que han sido tres o cuatro las ocasiones, no lo recuerdo. Una vez presenté a concurso el relato que dio origen a El Susurro de los Árboles, que sí que ganó un premio y fue mi primera novela. Así que le tenía ganas por diferentes motivos. Cruzo los dedos y ojalá que haya suerte aunque ya es un premio que mi relato haya sido elegido.
martes, 18 de febrero de 2014
NO NEWS
Sigo escribiendo. Sigo leyendo. Sigo viviendo. Sin grandes novedades. El 27 de marzo en la Biblioteca de Sant Adrià de Besòs hablaré de mis libros, la excusa El Café de la Luna. A finales de ese mismo mes o a principios de abril, si los hados nos son propicios, presentaré en Torredembarra el libro de un amigo. Me gusta la idea de oficiar de madrina en la presentación de un libro, es como un paso más. Y mientras tanto continúo tramando historias.
Tengo una novela que he de mandar por esos mundo de dios a que se busque la vida, pero no me arranco. Es un paso que detesto. Tal vez debería buscarme un agente literario, o no. No lo tengo muy claro. Y aparte de ese trabajillo de autoagente literaria debería ponerme con la otra novela que espera la primera revisión y reescritura. ¡Uf! No estoy por la labor, ciertamente. Hay días de esos en los que tengo la sensación de que las cosas no progresan, pero lo cierto es que ando inventando mundos y no pienso en casi nada más. Debería ponerme las pilas. Sí. Pero no me arranco.
Tengo una novela que he de mandar por esos mundo de dios a que se busque la vida, pero no me arranco. Es un paso que detesto. Tal vez debería buscarme un agente literario, o no. No lo tengo muy claro. Y aparte de ese trabajillo de autoagente literaria debería ponerme con la otra novela que espera la primera revisión y reescritura. ¡Uf! No estoy por la labor, ciertamente. Hay días de esos en los que tengo la sensación de que las cosas no progresan, pero lo cierto es que ando inventando mundos y no pienso en casi nada más. Debería ponerme las pilas. Sí. Pero no me arranco.
viernes, 31 de enero de 2014
BUENA SUERTE
No sé si creo en la buena suerte. Ni siquiera en la suerte. Siempre he pensado que tengo una buena mala suerte que me ha acompañado allá donde he ido. Por ejemplo, que gano un premio de novela, pues resulta que el dueño de la fundación que me lo concede sale a concurso de acreedores y me quedo sin ceremonia de entrega y casi sin premio. Que publico con una editorial convencional con un contrato de por medio, pues resulta que el mío es uno de los primeros libros y no hay ni jefe de prensa ni promoción con lo cual pasa sin pena ni gloria. Y así ad aeternum.
Hace un tiempo me dijo un reputado editor "eres muy currante pero te haría falta un poco de suerte" (yo pensé: caramba, dámela tú publicándome un libro, pero no). Y así, entre trabajo no reconocido, puertas que se abren y proyectos fallidos he seguido adelante. En los últimos días me he cruzado con un gato negro y un petirrojo. Dicen que el primero da mala suerte y el segundo la da buena, así que podríamos decir que me he quedado igual. El caso es que El Café de la Luna va a convertirse en un audiobook, lo cual no sé si es bueno o malo, o si me va a reportar algo positivo o no. Y también hay un proyecto para que un petirrojo y una libélula surquen juntos el cielo. Esto último me hace tremenda ilusión pero no pienso decir nada hasta que la cosa esté más madura. Sigo con mi nueva novela, que no es poco, y en breve me pondré a mover mi novela negra (uf, qué pereza) y cuando tenga ganas le daré otra vuelta de tuerca a mi novela fantásticoterrorífica. Eso sin contar que esos volúmenes de cuentos que nunca acabo de armar. Así que sigo escribiendo a la espera de que soplen vientos de fortuna por estos lares.
Hace un tiempo me dijo un reputado editor "eres muy currante pero te haría falta un poco de suerte" (yo pensé: caramba, dámela tú publicándome un libro, pero no). Y así, entre trabajo no reconocido, puertas que se abren y proyectos fallidos he seguido adelante. En los últimos días me he cruzado con un gato negro y un petirrojo. Dicen que el primero da mala suerte y el segundo la da buena, así que podríamos decir que me he quedado igual. El caso es que El Café de la Luna va a convertirse en un audiobook, lo cual no sé si es bueno o malo, o si me va a reportar algo positivo o no. Y también hay un proyecto para que un petirrojo y una libélula surquen juntos el cielo. Esto último me hace tremenda ilusión pero no pienso decir nada hasta que la cosa esté más madura. Sigo con mi nueva novela, que no es poco, y en breve me pondré a mover mi novela negra (uf, qué pereza) y cuando tenga ganas le daré otra vuelta de tuerca a mi novela fantásticoterrorífica. Eso sin contar que esos volúmenes de cuentos que nunca acabo de armar. Así que sigo escribiendo a la espera de que soplen vientos de fortuna por estos lares.
lunes, 20 de enero de 2014
LOS PREVIOS
Lo mejor de ser escritora es escribir. Parece una obviedad pero no lo es. Hay quien de este oficio se deja seducir por las candilejas, presentaciones, firmas de libros y otros saraos. No es que reniegue de ellos pero, esta que se sienta frente a la pantalla del ordenador, cuando realmente es feliz es cuando está maquinando algún proyecto. Y ahora estoy en ello. Tengo una novela acabada que busca editorial y otra que puse a macerar a finales de año y que retomaré en algún momento. No hay prisa.
Mientras tanto, y para no perder la costumbre, estoy haciendo todos los preparativos que conlleva la escritura de una novela. Los cuadernos de notas y los libros amenazan con invadir mi mesa entrando en seria disputa con las tazas de té. El tiempo se hace corto cuando me dejo llevar a ese mundo inventado que estoy planeando crear. A la vuelta de la esquina o tras una puerta aparece un personaje. De camino al cole o haciendo la comida vivo algo de su vida. Entre las líneas de un informe de Amnistía Internacional aparece la idea para un capítulo que decido contar. Un nombre se asoma entre las hojas de una ensalada como una revelación.
En momentos como este la cabeza es un hervidero de ideas y sensaciones. Esta vez no es tanto el miedo a no poder llevar a cabo el proyecto o a no poner cimientos sólidos para la historia. Es como aquella vez cuando escribí El susurro de los árboles y llegó un momento en que las tristezas de aquellas historias reales no me dejaban seguir. Ahora pugnan en mi interior y me hacen un nudo en el estómago. Desde antes de empezar me preocupa no poder seguir adelante. Para concluir que por todas estas cosas merece la pena seguir adelante con este extraño vicio de escribir.
Mientras tanto, y para no perder la costumbre, estoy haciendo todos los preparativos que conlleva la escritura de una novela. Los cuadernos de notas y los libros amenazan con invadir mi mesa entrando en seria disputa con las tazas de té. El tiempo se hace corto cuando me dejo llevar a ese mundo inventado que estoy planeando crear. A la vuelta de la esquina o tras una puerta aparece un personaje. De camino al cole o haciendo la comida vivo algo de su vida. Entre las líneas de un informe de Amnistía Internacional aparece la idea para un capítulo que decido contar. Un nombre se asoma entre las hojas de una ensalada como una revelación.
En momentos como este la cabeza es un hervidero de ideas y sensaciones. Esta vez no es tanto el miedo a no poder llevar a cabo el proyecto o a no poner cimientos sólidos para la historia. Es como aquella vez cuando escribí El susurro de los árboles y llegó un momento en que las tristezas de aquellas historias reales no me dejaban seguir. Ahora pugnan en mi interior y me hacen un nudo en el estómago. Desde antes de empezar me preocupa no poder seguir adelante. Para concluir que por todas estas cosas merece la pena seguir adelante con este extraño vicio de escribir.
sábado, 18 de enero de 2014
ÚLTIMAS NOTICIAS
Hace unos días me llegó una noticia inesperada, un regalito de Navidad con un poco de retraso que no por eso me hace menos ilusión: El Café de la Luna se convertirá en un audiobook. Ya os iré contando todos los detalles.
sábado, 4 de enero de 2014
RETO CONSEGUIDO
Siempre que empiezo a perfilar un nuevo proyecto, cada vez que me embarco en una nueva novela, tengo la sensación de que no seré capaz de levantar todos los andamios y muros, de colocarle sus puertas y ventanas, de vestirla por dentro y por fuera. Afortunadamente, y hasta el momento, es sólo una sensación. Ayer puse el punto y final a la primera escritura de un nuevo proyecto. Y me parece una excelente forma de empezar el año. Aun queda mucho trabajo por delante. Leer y releer, reescribir, corregir, pulir... Esa parte no me gusta tanto, suelo estar deseando empezar una nueva historia. Pero como dijo alguien bastante sabio, escribir es reescribir.
De momento la dejaré unos días macerando y luego volveré a ponerme con ella para"dar cera, pulir cera". Mientras tanto intentaré escribir un cuento infantil que me propuso mi amiga la ilustradora Daniela Violi y acabaré algunas lecturas pendientes y haré sus correspondientes reseñas y empezaré a maquinar una nueva historia y... El 2014 va a estar lleno de cosas, de momento ya tengo unas cuantas citas apuntadas en mi agenda color magenta. Y también hay algo para 2015, pero todo se andará, cada cosa a su tiempo. Y ahora toca disfrutar de este pequeño hito conseguido.
De momento la dejaré unos días macerando y luego volveré a ponerme con ella para"dar cera, pulir cera". Mientras tanto intentaré escribir un cuento infantil que me propuso mi amiga la ilustradora Daniela Violi y acabaré algunas lecturas pendientes y haré sus correspondientes reseñas y empezaré a maquinar una nueva historia y... El 2014 va a estar lleno de cosas, de momento ya tengo unas cuantas citas apuntadas en mi agenda color magenta. Y también hay algo para 2015, pero todo se andará, cada cosa a su tiempo. Y ahora toca disfrutar de este pequeño hito conseguido.
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