No había más solución que volver a subirse al caballo porque es verdad eso que me decían de que una no puede dejar de ser lo que es. Y yo soy escritora. Me ha costado mucho creérmelo pero lo soy, es una realidad. Me ha costado mucho todo lo que he conseguido, premios, publicaciones, etc., y no es cuestión de renunciar a lo que soy ni a dejar que se pierda todo ese esfuerzo y ese tiempo.
Hace unos días, a mediados de diciembre, releí el primer capítulo de la última historia que escribí hace unos meses y que dejé macerando para, pasado un tiempo, comenzar la reescritura. Me gustó lo que había escrito pese a que, una vez más, me resultó un poco ajeno.
El día 31 de enero escribí las primeras líneas de un relato que ayer seguí escribiendo. Nada del otro mundo, apenas un esbozo, pero lo suficiente para creer que aún quedan dentro de mí historias que quiero escribir y que todavía hay cosas que me pueden seguir inspirando esas historias.Voy a seguir escribiendo. No sé hacer otra cosa. No me importa si publico o si gano dinero aunque confieso que me encantaría que una y otra cosa ocurrieran. Pero voy a seguir.
viernes, 2 de enero de 2015
jueves, 1 de enero de 2015
BIENVENIDO 2015
Ya está aquí. Su predecesor ha pasado muy rápido. Un año más. Muchos días por delante. Me despedí de 2014 escribiendo unas líneas que hoy voy a retomar. A lo mejor estoy recuperando las ganas de escribir. A lo mejor ha sido solo el cansancio. No conviene lanzar las campanas al vuelo pero no es un mal principio. Feliz año nuevo, ojalá os traiga mucha felicidad y se cumplan todos vuestros sueños.
lunes, 22 de diciembre de 2014
APURANDO EL 2014
Los días pasan muy rápido y es entonces me acuerdo de lo que me decía
mi madre cuando era niña: "no tengas prisa por crecer; hasta los veinte el
tiempo es lento pero de los veinte a los treinta va más deprisa y de
los treinta a los cuarenta aun pasa más rápido, y a partir de los
cuarenta ya no quiero ni pensarlo, y así cada vez más". Y es cierto: cada
vez el tiempo pasa más deprisa y en los últimos años se ha acelerado de
tal manera que ya tengo memoria histórica, que ya llevo casi una década
viviendo en este lugar en el que tengo la sensación de haber llegado
hace muy poco, mi hija ya tiene siete años y nos plantamos a finales de
un nuevo año.
El 2014 ha estado lleno de cosas aunque solo sea capaz de verlo ahora, con la perspectiva. Tal vez porque desde que dejé la frenética actividad para dedicarme solo a escribir y a cuidar de Lluna los parámetros temporales ya no son los que eran y todo transcurre en una extraña y beatífica monotonía en la que mis tempos los marca el calendario escolar. Entre viaje y viaje a la escuela he intentado sacar tiempo para escribir o estudiar. Ese tiempo me ha dado para escribir una novela que ahora está macerándose y cuyo proceso de escritura y documentación me han permitido reencontrarme con mi pasado y con parte de mi historia familiar. Revolviendo por internet en busca de la memoria histórica me topé con fotos de mis abuelos y con el nombre de mi abuelo en algunos archivos de la Causa General del Franquismo: impresionante describir lo que sentí en ese momento se me hace imposible.
El escaso tiempo también me ha dado para hacer un curso on-line de Egiptología. Lo uno y lo otro lo he disfrutado una barbaridad. Pero este ha sido sobre todo el año de Lluna. A sus siete años se ha ido por primera vez de colonias y a mí me tocó hacer de abnegada y altruista madre acompañándola en calidad de madre-monitora. La experiencia valió la pena aunque ahora, cuando han pasado unos meses y la mayoría de niños de ese fin de semana o se han olvidado de mí o me giran la cara cuando me ven, he de reconocer que no me quedan ganas de volverlo a hacer. También ha sido su año lector. Las visitas semanales a la biblioteca y el descubrimiento de Gerónimo Stilton han dado para que mi enana se convierta en un ratoncillo de biblioteca. También ha estado su debut como diable en la colla dels Set Pecats Capitals de la Pobla de Mafumet, y el haber participado
toda la familia de la consecución del Primer Premio en el Concurs de Colles Infantils de Catalunya.
Este ha sido también el año en el que el cansancio y el desencanto me han llevado a hacer un alto en el camino. La muerte de dos personas profesional y personalmente importantes para mí, Josep Forment y Xavier López-Schmid, ha tenido también mucho que ver en el momento en el que me encuentro. No sé si volveré a escribir, seguramente sí porque una no puede dejar de ser lo que es, pero no sé si volveré a pelear por hacerme un sitio en el mundo literario. Me da mucha pereza y no sé si me compensa el sacrificio. Mi actividad literaria este año ha sido escasa. Gané el XIII Concurs de Relats de Dones "Paraules d'Adriana" que tenía ganas de conseguir porque lo convoca el ayuntamiento de Sant Adrià de Besós, ciudad en la que viví hace años, desde los diez hasta los veintiséis. También allí hice mi primer Club de Lectura con El Café de la Luna. El contacto con los lectores es impagable, la experiencia genial.
Otro momento interesante fue la presentación de El mapa de Callípolis de mi amigo Enrique Grangel en la biblioteca Mestra Maria Antònia de Torredembarra. Odio hablar en público pero es un lujo que piensen en una para la puesta de largo de un libro, todo un honor.
En lo personal ha sido un año estupendo. He consolidado amistades y he descubierto que algunos amigos no lo eran tanto como pensaba, nada nuevo. La familia sigue siendo el principal bastión, la única historia que me apetece seguir escribiendo de momento. Hay planes de futuro, claro. El 2015 va a ser un año importante. Profesionalmente no lo sé. He seguido enviando cosas a concursos, tantos años escribiendo dan para tener el baúl donde una guarda las historias bastante lleno.
Por lo demás, tengo dos novelas inéditas que en algún momento moveré, soy perezosa e insegura para llamar a las puertas, y otra en espera de reescritura. Me conformo con que el año que viene sea al menos igual de productivo que este, si es posible mucho más. Y espero volver a escribir. Recuperar las ganas, el placer de inventar historias, de investigar, de documentar, de hacer que los detalles cuadren... También espero volver a recuperar el placer por la lectura porque el 2014 no ha sido un buen año lector.
¿Propósitos de año nuevo? Ser feliz. Y encontrar nuevas historias que hagan que me emocione como lectora y como escritora.
El 2014 ha estado lleno de cosas aunque solo sea capaz de verlo ahora, con la perspectiva. Tal vez porque desde que dejé la frenética actividad para dedicarme solo a escribir y a cuidar de Lluna los parámetros temporales ya no son los que eran y todo transcurre en una extraña y beatífica monotonía en la que mis tempos los marca el calendario escolar. Entre viaje y viaje a la escuela he intentado sacar tiempo para escribir o estudiar. Ese tiempo me ha dado para escribir una novela que ahora está macerándose y cuyo proceso de escritura y documentación me han permitido reencontrarme con mi pasado y con parte de mi historia familiar. Revolviendo por internet en busca de la memoria histórica me topé con fotos de mis abuelos y con el nombre de mi abuelo en algunos archivos de la Causa General del Franquismo: impresionante describir lo que sentí en ese momento se me hace imposible.
El escaso tiempo también me ha dado para hacer un curso on-line de Egiptología. Lo uno y lo otro lo he disfrutado una barbaridad. Pero este ha sido sobre todo el año de Lluna. A sus siete años se ha ido por primera vez de colonias y a mí me tocó hacer de abnegada y altruista madre acompañándola en calidad de madre-monitora. La experiencia valió la pena aunque ahora, cuando han pasado unos meses y la mayoría de niños de ese fin de semana o se han olvidado de mí o me giran la cara cuando me ven, he de reconocer que no me quedan ganas de volverlo a hacer. También ha sido su año lector. Las visitas semanales a la biblioteca y el descubrimiento de Gerónimo Stilton han dado para que mi enana se convierta en un ratoncillo de biblioteca. También ha estado su debut como diable en la colla dels Set Pecats Capitals de la Pobla de Mafumet, y el haber participado
toda la familia de la consecución del Primer Premio en el Concurs de Colles Infantils de Catalunya.
Este ha sido también el año en el que el cansancio y el desencanto me han llevado a hacer un alto en el camino. La muerte de dos personas profesional y personalmente importantes para mí, Josep Forment y Xavier López-Schmid, ha tenido también mucho que ver en el momento en el que me encuentro. No sé si volveré a escribir, seguramente sí porque una no puede dejar de ser lo que es, pero no sé si volveré a pelear por hacerme un sitio en el mundo literario. Me da mucha pereza y no sé si me compensa el sacrificio. Mi actividad literaria este año ha sido escasa. Gané el XIII Concurs de Relats de Dones "Paraules d'Adriana" que tenía ganas de conseguir porque lo convoca el ayuntamiento de Sant Adrià de Besós, ciudad en la que viví hace años, desde los diez hasta los veintiséis. También allí hice mi primer Club de Lectura con El Café de la Luna. El contacto con los lectores es impagable, la experiencia genial.
Otro momento interesante fue la presentación de El mapa de Callípolis de mi amigo Enrique Grangel en la biblioteca Mestra Maria Antònia de Torredembarra. Odio hablar en público pero es un lujo que piensen en una para la puesta de largo de un libro, todo un honor.En lo personal ha sido un año estupendo. He consolidado amistades y he descubierto que algunos amigos no lo eran tanto como pensaba, nada nuevo. La familia sigue siendo el principal bastión, la única historia que me apetece seguir escribiendo de momento. Hay planes de futuro, claro. El 2015 va a ser un año importante. Profesionalmente no lo sé. He seguido enviando cosas a concursos, tantos años escribiendo dan para tener el baúl donde una guarda las historias bastante lleno.
Por lo demás, tengo dos novelas inéditas que en algún momento moveré, soy perezosa e insegura para llamar a las puertas, y otra en espera de reescritura. Me conformo con que el año que viene sea al menos igual de productivo que este, si es posible mucho más. Y espero volver a escribir. Recuperar las ganas, el placer de inventar historias, de investigar, de documentar, de hacer que los detalles cuadren... También espero volver a recuperar el placer por la lectura porque el 2014 no ha sido un buen año lector.
¿Propósitos de año nuevo? Ser feliz. Y encontrar nuevas historias que hagan que me emocione como lectora y como escritora.
miércoles, 3 de diciembre de 2014
BYE BYE EGIPTOLOGÍA, BYE
No lo parece pero ya han pasado ocho semanas desde que comencé mi curso de Egiptología. Ocho semanas de intenso aprendizaje y disfrute que dejan las puertas abiertas a nuevas incursiones en este mundo que me apasiona. Me queda por delante un examen final de ochenta preguntas y la posibilidad de seguir tirando de la madeja gracias a todo el material y las fuentes que me ha proporcionado este curso. Se cierra una puerta. Espero que se abran otras.
domingo, 30 de noviembre de 2014
EN EL DIARI DE LA TORRE
Pues no voy a decir que no me haga ilusión haber salido en la prensa local del pueblo en el que vivo desde hace casi una década. Al fin y al cabo es aquí donde se ha desarrollado el grueso de mi actividad literaria. Pese a que mi primera novela la escribí entre Sant Cugat del Vallés y el barrio de Sants de Barcelona cuando se publicó ya llevaba un par de años viviendo en Torredembarra. Todo lo que ha venido después, premios, publicaciones, etc., lo he recibido como torrenca y, gracias sobre todo a mi hija, si soy de algún sitio es de aquí. Escribo aquí aunque la repercusión de mi trabajo en este pueblo sea prácticamente cero. No me prodigo, no, pero es que tampoco encuentro el espacio ni el interés para moverme como escritora en la Torre.
Agradezco a Jordi Salvat que haya considerado que lo que hago es interesante y que piense que merezco un espacio en la prensa. Una década en Torredembarra y ya formo parte de las "Torrencades", no está nada mal.
http://salvat.blogspot.com.es/2014/11/maria-dolores-garcia-laventura-descriure.html
Agradezco a Jordi Salvat que haya considerado que lo que hago es interesante y que piense que merezco un espacio en la prensa. Una década en Torredembarra y ya formo parte de las "Torrencades", no está nada mal.
http://salvat.blogspot.com.es/2014/11/maria-dolores-garcia-laventura-descriure.html
viernes, 7 de noviembre de 2014
TRES LÍNEAS
Hace unos meses los escritores Hugo Asperilla y Elena Montesinos me invitaron a colaborar en un interesante proyecto literario. Se trataba de un experimento epistolar del que formábamos parte un total de siete personas. Me dieron un personaje y una carta que contestar, todo un reto. Tuve que meterme en el papel de una mujer que nada tenía que ver conmigo y la experiencia resultó muy gratificante. Aprovecho desde aquí para agradecer la oportunidad, ha sido un verdadero placer.
jueves, 16 de octubre de 2014
LO DEJO
No sé si va a ser por mucho o poco tiempo, si por semanas o meses, pero dejo de escribir ahora y de momento y, sobre todo, me bajo del mundo editorial. Pronto se cumplirán diez años desde que empecé en esto de la escritura "en serio", por decirlo de alguna manera, y ha llegado el momento de parar. Hay muchas razones y ninguna, nada en particular, la acumulación de cosas que no me gustan en este mundillo, la fatiga de llamar a puertas que no se abren, el desengaño al ver cómo funcionan las cosas, el hastío de estar siempre en el punto de partida... En fin, que estos días me encuentro en pleno curso de Egiptología y no tengo tiempo para casi nada, y que además no me apetece ponerme a escribir. Estoy desilusionada y, sobre todo, cansada.
No creo que sea algo definitivo, para qué engañarnos, lo de la escritura es un virus del que es difícil zafarse, pero el planteamiento será diferente. El balance de todo este tiempo ha sido positivo (dos novelas, seis antologías conjuntas, varios premios, algún dinero...) pero no tengo muy claro que merezca la pena todo el trabajo que hay detrás. ¿Una crisis? ¿Las musas me han abandonado? Tal vez lo primero, nunca he creído en las musas sólo en el trabajo de cada día y he trabajado tanto que me he cansado. Tirando de frase hecha, el tiempo dirá.
No creo que sea algo definitivo, para qué engañarnos, lo de la escritura es un virus del que es difícil zafarse, pero el planteamiento será diferente. El balance de todo este tiempo ha sido positivo (dos novelas, seis antologías conjuntas, varios premios, algún dinero...) pero no tengo muy claro que merezca la pena todo el trabajo que hay detrás. ¿Una crisis? ¿Las musas me han abandonado? Tal vez lo primero, nunca he creído en las musas sólo en el trabajo de cada día y he trabajado tanto que me he cansado. Tirando de frase hecha, el tiempo dirá.
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